viernes, 27 de marzo de 2009

HIJO DE PUTA

Parece que he olvidado caminar, anoche corría, hoy me arrastro. Me cuesta tanto mover un pie después del otro... Me siento en este portal y descanso...

Regreso a lo que podría llamar casa, aunque es más una guarida donde jugar al escondite con el mundo que un hogar. Vengo cansado, desde que me he convertido en exterminador de plagas tengo mucho trabajo, anoche tuve que ahorcar a diez pandilleros, no es mi estilo, pero en todos los manuales dicen que es el mejor método para acabar con la plaga, lástima que nadie haya escrito nunca un manual. El camino se hace largo y pesado, denso, como el humo que hondea espeso desde mi cigarro, como una bandera que la muerte alzase proclamando su victoria sobre mis pulmones, tiro el cigarro, toso, escupo sangre una vez más, este trabajo me está matando, enciendo otro cigarro, paladeo el dulce sabor del humo mezclándose con la sangre. Llego a la puerta de mi escondrijo y hay una puta sabandija allí tirada. Voy sacando las llaves y le doy una floja patada para que se aparte:

-Lárgate de aquí, mamón.

Me despierto golpeado por la bota de algún cabronazo, rezo un segundo para que no sean nazis que vengan a quemarme. Abro los ojos, no sé qué es lo que veo pero tiene unas llaves en la mano, deduzco que estoy en la puerta de su casa:

-Me iría si no fueras tan hijo de puta.
-¿Encima de que estás tirado como una bolsa de basura en la puerta de mi casa me vienes con esas? Venga tío, lárgate.
-Sigues siendo un hijo de puta.

Guardo las llaves, estoy harto de esta rata. Me agacho, ni se inmuta, le cojo de la pechera y lo lanzo a la acera, cae a peso muerto, bocabajo. Vuelvo a sacar las llaves, me giro hacia la puerta para abrirla.

-Sigues siendo un hijo de puta.

Decido dejarlo correr, ya se cansará y seguro que dentro de casa no puedo oírle. Introduzco la llave en la cerradura lentamente, sin brusquedad, es casi sexual, la llave va avanzando hacia las entrañas de la cerradura muy lentamente. En una fracción de segundo mi cabeza rompe esa delicadeza impactando salvajemente contra la puerta, me repongo rápidamente, me giro y me agacho justo a tiempo de esquivar un puño que golpea la ya dolorida puerta y castigo a mi agresor con un gancho en los cojones que le obliga a agacharse por el dolor. Aprovecho su cabeza gacha para clavar mi rodilla en su barbilla, pero no tengo tiempo, un ariete humano trata de tirar la puerta conmigo de por medio, lo consigue, la puerta cede tras de mi y es bastante probable que con ella hayan cedido algunos de mis huesos. Caemos al suelo, rodamos intercambiando demasiados golpes. Me descuido un segundo y se sitúa encima de mi, comienza a golpearme como si fuera San Miguel y yo Satán, quizás no nos alejemos mucho de la realidad, mi máscara comienza a sangrar. De repente mi bate de beisbol empuñado por manos desconocidas hace un home run con la cabeza del tipo que me atacaba, cae muerto al suelo, después cae mi agresor. Me lo quito de encima, las manos que empuñaban el bate me ayudan a levantarme del suelo.

-Sigues siendo un hijo de puta, pero me caes bien.

4 comentarios:

guardiola dijo...

Me recuerda un poco a la peli de Mary Poppins.

MineR dijo...

Mola, que hace mucho que no te ponía nada... La ultima frase gusta, gusta...

Jul dijo...

Parece un guión. Muy profesional Migue.

Cuco dijo...

repites mucho "hijo de puta" y eso me gusta.....mmmmm.....
esta al pelete tio!!!