jueves, 26 de noviembre de 2009

Hoy he descubierto que...

Hay gente a la que le importa saber por qué el cua cua de un pato no hace eco y que a mí eso me suda todo lo sudable (iba a decir una barbaridad, pero mi madre podría estar leyendo esto). Y también he descubierto que leer el mantel de la bandeja del comedor de la politécnica puede ser gracioso o incluso interesante (esto último sólo si eres de esas personas que dedican su vida a intentar averiguar el gran misterio del cua cua de los patos y el eco).

Así que mi enseñanza de hoy es que paséis de los sonidos de los patos y que leáis todos los manteles que podáis ya que el Quijote no lo leeréis.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Hoy me he rayado con...

Como os decía esto surgió de ver un grafiti, así que me he rayado porque en el grafiti ponía:

MARYJOSE o MAR Y JOSE o MARY JOSE

En el grafiti, la separación entre las letras era totalmente desigual y las letras eran más o menos del mismo tamaño, eso me ha llevado a dudar tanto.

Mi enseñanza de hoy por tanto es, que al pintar un grafiti con nombres que puedan darse a equívoco, lo hagáis de manera clara y ordenanda, es decir, despacito y buena letra, si viene un madero decidle que se acuerde de la vida de Brian y listo. Otra opción es que vuestra amiga María sea María y no Mary.

A fin de cuentas, si uno hace un grafiti supongo que espera que se entienda y quedar para la posteridad y más si se trata simplemente de poner tu nombre. Así que amigos grafiteros, es hora de inventar los cuadernillos rubio para uso con spray.

martes, 24 de noviembre de 2009

Nueva "sección"

Buenas, amigos del cine porno de hombres peludos. Hoy he venido para hablaros de una nueva idea que ha brotado dentro de mi cabeza como brotan los chopos. La idea es simple, con el fin de mantener el blog con una actualización diaria en la medida de lo posible, se me ocurrió el otro día mientras veía un grafiti que podía actualizar todos los días con cosas del tipo: "Hoy he descubierto que...". Ilustrando así el conocido refrán: "No te acostarás sin saber algo nuevo" (excepto cuando vayas pahí con tol peduflo que entonces no te acostarás sin haber olvidado algo nuevo).

La sección se llamará "Hoy he (lo que sea)" y publicaré cada noche para poder acumular experiencias a lo largo del día. Así que esta noche os ilustraré con alguna gran genialidad que absorba.

Un abrazo y un disfraz de David Bowie para todos.

LO DE SIEMPRE

- Mira, no sé qué decirte.

- Da igual, mejor no digas nada.

Fue justo en ese momento cuando el mejor dentista que conozco actuó, mi escopeta. El disparo destrozó su mandíbula, esparciendo dientes, trozos de encía y sobre todo sangre por todo el suelo y parte de las paredes, un auténtico disparo a bocajarro. Realmente no tenía motivos para matar a ese tipo, pero creo que la máscara me está matando a mí y esa es su forma de enfrentarse a mí. Es más, podría decir que el tipo sobre cuyo cadáver cae ahora la ceniza de mi cigarro era la única persona de la que me fiaba.

Me quedo pensando... Miento, sólo finjo que pienso. Pero sí que observo y veo una lluvia de nieve sobre lo que era mi amigo, sí, mi amigo. Los copos helados caen lentamente desde la punta de mi cálido cigarrillo, como pavesas de la gran hoguera que va quemando mi interior. Hace frío, puedo ver mi vaho como si fuera el alma que se me quisiera salir por la boca. Quiero quitarme la máscara pero no me veo con fuerzas, no hoy, no después de la anestesia. Dos lágrimas calientes salen de mis ojos cubiertos y van derrapando entre los pelos de mi mal afeitada barba, para cuando llegan a la parte que ahora tengo descubierta, ya he terminado mi ovación y estoy saltando a través de una ventana.

Me he sacudido los cristales de encima, pero todo se me clava entre los huesos. Tuerzo por la misma esquina de siempre, machaco la misma acera de siempre, veo los mismos escaparates de siempre, dejo la escopeta en la misma fisura de siempre, abro la misma puerta de siempre, suena la misma campanilla de siempre y veo al mismo tío de siempre.

- ¿Qué pasa, Chill?

-Poca cosa. Un poco de lo de siempre.

- Joder, ¿ya la has vuelto a liar?

- ...

- Joder, Chill. Qué coño eres, ¿un matarife o un vengador justiciero?

- Nada, Henry, no soy nada.

- Venga ya, no te creas que por mis rastas, mi ganja y mi vudú soy tonto, tío.

Acto seguido sobraban las palabras, el viejo Henry, con su piel negra y sus grises rastas colgando como ideas que se desparramaran de su cabeza, comenzaba a preparar su ritual, el mismo de siempre. Los espirituosos humores ya borboteaban en el caldero que humeaba creando mil formas familiares. El chamán recitaba sus salmos extraños y las figuras del humo comenzaban a cernirse sobre mí como buitres sobre la carroña. Caí.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Ausencias

Hace mucho que no te veo asomándote a través del sucio espejo de mi "baño", ¿será quizás que mis lágrimas por fin han hecho arroyo que muera contigo en el mar? Sopla un viento frío que dibuja tu nombre en mi espalda, me revuelvo, vertiendo sobre las sábanas todo un abecedario de sudores. Sigo soñando, pero todo es tan vívido como lo fuera en sueños, sin embargo se que aun estoy despierto y no me hace falta pellizcarme porque ya duele por sí solo. Más tarde sale el café por el Sol que la cena por la Luna, pero son estrellas lo que falta y nubes lo que sobra, porque cada peca es un rubí y de muerte nace la cuna que ha de amansar tu dócil bravura.

Impertérrita por tierra cae la gota cálida que del cielo se vierte, pero antes ha de agonizar entre un lupanar de mil tejas, obligada porque sí a no seguir la línea recta que es el camino más corto, el que buscaba para inmolarse, para estallar en mil hermanitas de efímera vida que, apenadas por la muerte materna, opten por un sacrificio a su oscuro dios de tormenta. Pero, ¿qué pasa con los pobres hoyos abandonados?

Salió a nacer, dejando tras de sí mil regueros de vida que se helaron con las palmadas del médico. Dolor como primera sensación, un dolor que le acompañará en su finito camino hasta el firme firmamento. Dolor sí, pero también la activación de los sentidos y un primer contacto con la apocalíptica realidad que hay fuera del búnker, tenían razón en que no debí salir nunca al exterior, allí teníamos todo lo necesario para aguantar el tiempo que hiciera falta. La única pega era la monotonía, esa rutina que ahora tanto hecho de menos.