martes, 31 de agosto de 2010

¿Acaso tú lo sabes?

¿Por qué soy tan cobarde si lucho contra la mayoría de mis miedos? ¿Por qué soy tan indeciso si estoy vivo? ¿Por qué me cago mil veces en todo lo que amo y abrillanto todo lo que odio? ¿Por qué me alejo de todo lo que salvo? ¿Por qué encallezco mis manos trabajando en cosas que nunca serán agradecidas y que una vez arregladas me abandonarán? ¿Por qué camino mil pasos solo entre la multitud? ¿Por qué hago comuniones entre mi alma y dos hielos que se pegan en un gin tonic? ¿Por qué escribo estas mierdas? ¿Por qué me hago tantas preguntas sin solución aparente aún a sabiendas de que las soluciones a casi todo están dentro de uno mismo? ¿Por qué el universo es infinito y yo me niego a creerlo? ¿Por qué os quiero tanto y vosotros a mí tan poco y por qué otros me queréis tanto y yo a vosotros tan poco? ¿Por qué vivimos en péndulos y no en líneas rectas? ¿Por qué jugueteo con fuego ansiando quemarme y tengo tan poca esperanza de arder? ¿Por qué parece que va a haber un incendio entre la nieve y sólo prenden mis mejillas? ¿Por qué todo el mundo me comprende pero muy pocos me entienden? ¿Por qué hueles así que no me dejas ni pensar? ¿Por qué a veces soy tan críptico que ni yo se lo que digo? ¿Por qué por qué? ¿Por qué tengo el maquillaje corrido? ¿Por qué somos música en un pentagrama con líneas de más? ¿Por qué todo cambia tan rápido y nos hacemos tan viejos en tan pocas horas? ¿Por qué volveríais a nacer y yo no? ¿Por qué estoy tan alegre en los días más grises? ¿Por qué duelen tanto las heridas antes de ser hechas? ¿Por qué hay cicatrices que no se cierran nunca? ¿Por qué las guerras de antes son ahora las nuestras? ¿Por qué los fantasmas siempre están en nuestra habitación? ¿Por qué si lees esto pensarás algo? ¿Por qué en esta pregunta no pregunto nada? ¿Por qué el aire se empeña en abofetearnos si no hemos hecho nada malo? ¿Por qué el sol puede tocarlo todo? ¿Por qué el mar no llega a todas partes si lloramos sus aguas saladas? ¿Por qué Beethoven compuso sinfonías y no sonrisas? ¿Por qué nos enseñan fechas de guerras y tan poco de amor (como dicen los Cadillacs)? ¿Por qué donde duele inspira? ¿Por qué hay veces que decoras tu habitación y luego quieres arrancarlo todo? ¿Por qué unos días me haces caso y otros días diría que me odias? ¿Por qué el cine no es real y los libros no se salen del papel? ¿Por qué despertamos al soñar? ¿Por qué quiero seguir escribiendo preguntas pero tengo cierto temor a que nadie lea esto? ¿Por qué a tu lado el mundo es un cenicero? ¿Por qué suena esa guitarra y surgen las palabras que hacen la poesía? ¿Por qué el ruido de estas cañerías es a veces la mejor música? ¿Por qué no estallo cuando debo? ¿Por qué no saco el machete de una vez? ¿Por qué esta jerga sin sentido que usamos? ¿Por qué somos tan necios y tan sabios? ¿Por qué yo soy "el Gran Miguelo" si ni siquiera me conocéis? ¿Por qué tantas cosas?

Creo que ustedes, damas y caballeros, y algo de mí mismo, es el por qué.

lunes, 23 de agosto de 2010

Castigo Divino

Abrí la puerta de aquella pastelería y sin mediar palabra le reventé la cabeza al dueño. Los pocos clientes que había salieron corriendo. La cortina roja que había al fondo ahora se corría como se quita una postilla y por esa herida aparecía una rata de unos cuarenta años, gordo, calvo, con los pantalones a medio subir y las dos pistolas apuntándome.

- ¿Te alegras de verme?

No se qué pensaba responder a esa pregunta, pero seguro que ya no se alegra. Mientras se retuerce en el suelo aprovecho para quitarle el arma y rematarlo. ¿Dónde estará la hija del pastelero? Entro en la trastienda y premio, una niña de unos seis años me mira aterrorizada desde las cuerdas que la inmovilizan en la posición que tiene un caballito de madera. Por las cosas que hay en esa trastienda, creo haberme equivocado de lugar y haber entrado en un museo de la inquisición. Desato a la niña, le doy quinientos billetes, le digo que se compre una infancia y salgo de ese horror.

Avanzo unos metros, me quito la máscara, enciendo una barra de incienso en ofrenda a la dama Nicotina, Londres invade mi boca, mi garganta y mis pulmones. Mis pasos se hacen cada vez más pesados, vuelvo a ponerme la máscara y corro. Llego a un callejón, me impulso con un contenedor y salto el muro, al otro lado, desde mi tejado de violinista, tengo la ciudad a mis pies.

Salto al suelo avivando en el vuelo las brasas que penden de mis labios. Tiro el cigarro, me bajo la máscara del todo, cargo la escopeta, entro al bar de enfrente. Toda esa mierda me mira, el camarero no hace preguntas y pone directamente un pequeño vaso de bourbon, su delicioso contenido vibra como el aire mecido por el murmullo de tantas bocas sin dientes. Un codo se acerca a mí:

- Tío, ¿qué haces con esa careta de tolai?

- ¿Y tú con esos trozos de cristal por la cara?

- ¿Qué?

Antes de que hubiera partido el vaso, el camarero ya había ido a por la fregona para la sangre.

- Me refería a esos trozos de cristal.

El antro comenzaba a vaciarse por mi presencia, aquello no me importaba, el camarero es un tipo con una charla agradable, lo que sí me jodía era que aquel pedazo de mierda tratara de escaparse. Fue mi escopeta la que le dijo "Tú no" y sus piernas la obedecieron una vez hechas astillas.

- Hasta luego, Hank.
- Hasta la próxima, Chill.

Me fue muy fácil reunir a aquellos mendigos en la vieja pista de baloncesto, les prometí un trago a cambio de un favor. Ojo por ojo le dije al pedazo de mierda y comenzó a llorar mientras lo desnudaba y lo arrojaba entre aquellos mendigos. Encendí un cigarro a modo de fuegos artificiales y según fueron acabando les fui entregando su néctar de recompensa.

- Ahora tienes el culo como te gusta dejarlo, ¿eh? Espero que tu castigo de Dios sirva de ejemplo para el resto de sotanas. Evitad que los niños se acerquen a vosotros...

miércoles, 11 de agosto de 2010

Nueva tontada videomontajil

He aquí mis última obras de videomontaje absurdo.




domingo, 8 de agosto de 2010

Me quito el sombrero y hasta los pantalones

Ayer fue un día cojonudo y no hay otra palabra para definirlo, todo empieza con dos jóvenes que se conocen casi por azar, mis padres, el flechazo fue instantáneo y he podido oír de boca de ambos en confesiones casi privadas de unos padres a un hijo la siguiente frase: "Me casé muy joven, pero me habría casado con tu madre el mismo día que la conocí" "Con 23 años me casé con tu padre, pero el primer día que hablé con él ya dije sí", esta historia continúa con una madre, la mía, que cierto día de 1989, el 7 de Agosto de ese año más concretamente, me pare como segundo fruto de ese amor, desde ese momento (bueno, desde que soy consciente más bien) recuerdo mis cumpleaños de una forma que ningún niño podría olvidar y presumo orgulloso de ser hijo de quienes soy y de tener el hermano que tengo, en definitiva, mi infancia fue de las más felices que pueda imaginar un niño y a pesar de cumplir años en Agosto, cuando todo el mundo está fuera de la ciudad, el simple hecho de celebrarlo con mis padres y mi hermano era para mí una gran alegría, pasé varios de estos cumpleaños también con mis tíos y mis primos en Loporzano, un pueblito aragonés cerca de Huesca que siempre será la segunda casa de mi infancia, esos cumpleaños también rezumaban magia, pero se echaba de menos a la familia más cercana.

Debo nombrar en esta etapa también a mis amigos del barrio y de Lopor y a los pocos que estaban aquí, también a gente con la que he ido perdiendo contacto por azares de la vida.

Luego llegó en instituto y bueno, las cosas comienzan a cambiar en los cumpleaños, ya importa más el ámbito social que envuelve esa celebración. Recuerdo cumpleaños cambiados de fecha y cosas así, pero lo que más recuerdo era cuando me despertaban mis padres con esa sonrisa que dicen que he heredado de ambos y el "Felicidades gordi" de mi hermano.

De la gente de esos años, poco tengo que decir, son etapas de muchos cambios y de grandes problemas absurdos. Así que gracias a todos los que estuvisteis alguna vez y a los que desde entonces estáis.

Pero lo mejor, como siempre, llega al final, tras grandes cambios en mi vida, golpes duros que cuesta encajar y que dejan cicatrices frescas que aunque se sobrelleven dudo que se cierren algún día, llegaron los años finales de instituto, nuevas gentes y algunas no tan nuevas, la universidad, más gente nueva y algunos no tan nuevos y al final, tras una selección inevitable y natural, os quedasteis vosotros, una mezcla de viejos amigos y nuevos amigos que para mí, independientemente del tiempo que nos conozcamos, sois ya amigos de toda la vida y no imagino grandes momentos si no cuentan con vosotros.

Por todo esto y por haberme hecho y seguir haciéndome siempre el tío más feliz del mundo, por todos, los que compartimos sangre y los que no, los que hemos vivido momentos inolvidables y los que aún tenemos momentos que vivir, los que hemos llorado juntos y los que lloraremos, los que habéis estado siempre ahí y los que tenéis ganas de estar, los que nos hemos reído y los que aún tenemos chistes que contarnos, los que estuvisteis de cuerpo presente y los que no pero ahí estabais, por todos, me quito el sombrero y hasta los pantalones y sigue siendo poco para agradeceros toda una felicidad de 21 años.