domingo, 11 de septiembre de 2011

La mayor invención

- Señores, el cerebro del sujeto es pura matemática. Resuelve cualquier situación buscando una incógnita que resolver mediante una ecuación simple. Las posibles soluciones y planteamientos pueden ser millones, él va resolviendo y descartando hasta dar con una identidad para la incógnita de una fiabilidad siempre superior al 70%. Este porcentaje puede resultar baladí, pero pensemos que la vida no son matemáticas exactas, por lo que un resultado de este calibre es la enorme mayoría de las veces totalmente funcional. Quizás el proceso de eliminación que el sujeto lleva a cabo hasta dar con una solución fiable pueda parecer largo, pero lo asombroso es que realiza cientos de operaciones en cuestión de un par de minutos. Hablemos ahora de los campos que abarca... ¡todos! Con su proceso mental es capaz de resolver situaciones de índole social, económico, religioso, personal, psicológico, cualquier cosa. Durante los 35 años que ha durado el experimento, tras los primeros 15 años de adaptación del sujeto, hemos tenido a un grupo de reputados expertos en diversas áreas que van desde la lógica computacional hasta la educación infantil, trabajando en exclusiva para lograr plantearle un problema que no haya sido de capaz de resolver o al menos de dar una solución parcial. Como les decía en su invitación a esta presentación...

- Disculpe, pero no me aguanto sin decir, y perdón por la falta de academicismo en mis palabras, que no estamos ante la mayor invención del ser humano si no ante la mayor putada que un humano le ha podido hacer a otro. Sólo tengo una pregunta para vuestro conejillo de indias: ¿Qué es para ti la libertad?

Por la cabeza del "sujeto" pasaron cientos de ecuaciones y a la vez, cientos de barrotes, cientos de palizas recibidas, cientos de insultos cada vez que se equivocó, cientos de inyecciones, cientos de subnormales con batas blancas haciéndole preguntas estúpidas... No pudo más, su organismo decidió dejar de ser un esclavo en ese mismo instante y se paró. Lo curioso es que con la muerte, había dado la mejor respuesta de toda su vida.

3 comentarios:

P. Lavilha dijo...

Bendita libertad de la ignorancia.

sara dijo...

Me gustaría saber escribir como TU lo haces. Me das mucha envidia, hay veces que leo cosas que escribes y digo !qué paranoia! nunca se me hubiese ocurrido a mí. No creas que me he olvidado de ti Miguelo :) un besazo

MIGUELo dijo...

Gracias Sara, todo un halago. Que no te de envidia, ya me gustaría a mí hacer las fotos que tú haces, tú moldeas la realidad con la imagen, yo con las palabras.