lunes, 5 de mayo de 2014

Toc-Toc

Un "toc-toc" en la ventana me sacó del cuaderno. No pensaba abrir la puerta, me la sudaba quién fuera, pero ya estaba distraído. Esperé tranquilamente a que volviera a sonar la ventana o se decidieran a tocar el timbre. Dejé pasar un rato, que probablemente serían tres minutos o así pero que a mi me parecieron quince, y nadie llamó. Me cagué en Dios y en su puta madre. ¿Por qué coño alguien da dos golpes en la ventana y luego no insiste? Hay que joderse, estaba en lo mejor de la novela. Ahora tenía que releer las últimas cuatro páginas, que escribí del tirón, y volver a concentrarme, que no me cuesta precisamente poco.

Qué mierda, ya no me gustaba lo que tenía escrito. Volver a empezar... otra vez. Como sonase ese "toc-toc" ahora, iba a matar a alguien. Nada, incapaz de concentrarme, se me había apagado la bombilla. Veinte minutos estancado, mirando la pintura de la pared desconcharse. Probé poniendo música, ningún disco me inspiraba. Tenía el puto "toc-toc" clavado en algún rincón del cerebro, chocando contra las paredes de mi cráneo como un moscardón que no encuentra la rendija abierta por la que entró. Me encantaría ir a quemarle el timbre al cabrón que tocó en mi ventana, qué hijo de puta. ¿Qué estará haciendo ahora, tocarle los huevos a otra persona en algún lugar de la ciudad? En serio, qué mala hostia, me jodió el día. Se me empezaba a ir la olla, no sabía ya qué hacer para volver a entrar en el cuaderno.

Una ducha, eso tenía que funcionar. Primero intenté cagar, pero ni siquiera así me olvidaba del incidente de esta tarde. El agua tibia resbalaba por mi nuca como por la espalda de un pato. Pasaba rápido, sin detenerse en los meandros de mi huesuda anatomía, casi flotando. Estaba logrando olvidarme del "toc-toc", hasta que pensé en que estaba logrando olvidarme del "toc-toc". ¡Mierda! La pescadilla que se muerde la cola aquí, en mi ducha, manda huevos. Me sequé con la toalla imaginando lo que iba a cenar luego. ¿Con qué me sorprendería a mi mismo hoy? ¿Unos san jacobos ultracongelados mal fritos? ¿Unos fideos rápidos chinos? Quizá mejor algo más elaborado, un sándwich de esos con un huevo frito y tapadera o una ensalada. ¡No, un picoteo! Tenía fuet y queso en la despensa, perfecto. ¡Oh, y cortar un tomatito en gajos con aceite y orégano! Un poco de mozzarella para acompañar y listo. Colgué la toalla y me fui en pelotas hasta la cocina. Estaba hambriento. Me abalancé sobre la despensa, saqueé la nevera, escogí el mejor de mis cuchillos y empecé a trocear el tomate rítmicamente: "toc-toc, toc-toc." ¡Joooooodeeeeer!

Ni siquiera terminé de preparar la cena. Se me quitó el hambre con el cabreo. Me volví hacia el cuaderno y lo tiré por el balcón, a tomar por culo, estaba harto. Hacía lo menos tres años que no bebía, pero hoy me iba a tomar un cubata. ¡Coño, si sigo desnudo! Bueno, estaba en mi casa así que me dio igual. Me desparramé en el sofá y me levanté como un resorte, no había cogido ni vaso, ni hielo, ni whisky, ni nada. ¿Por qué tenía alcohol en casa si ya no bebía? Me lo tomé con calma. Disfruté preparando el trago. Se me llenó la boca con el sabor amargo antes de probarlo. No sé por qué demonios lo hice, pero abrí la puerta del estante en que guardaba los frutos secos, estaban viejas las bisagras y se atrancaba al cerrarla. Tuve que insistir mucho, rebotaba al empujarla y, con el mismo impulso, volvía a tratar de encajarla en su sitio. Estuve así unos minutos, hasta que me di cuenta de que sonaba "toc-toc". Enloquecí.

* Obra póstuma de Israel Nazario, hallada en su apartamento justo el día que se suicidó, 7-Agosto-1989. Del cuaderno que menciona no se sabe nada, algunos estudiosos especulan con que podría contener una novela inédita de título dudoso.

4 comentarios:

KokE dijo...

Me ha gustado Miguelo, me ha gustado

Landaforever dijo...

Muy bueno tío, he acabado riéndome de un señor que se suicidó, pero hubiese sido peor que no me hubiese gustado y acabar cagándome en él y en el que lo llamó ¿no?

PACA dijo...

Menos mal que, al final has aclarado que se trataba de algo escrito por otra persona.
Porque así como al prota de la historia se le graba en el cerebro el "toc-toc", yo no podía conjugar en mi mente tu imagen y la parte del texto que dice "sin detenerse en los meandros de mi huesuda anatomía". Mis neuronas estaban enloquecidas.
Ahora ya pueden descansar.
Un beso, guapo.

P. Lavilha dijo...

Genial pero... quién sería el que toc-tocó?