martes, 1 de febrero de 2011

Nadie las ha pedido, pero aún así, explicaciones

Hoy no voy a publicar aquí nada de "literatura", simplemente voy a comentaros algunos de los motivos que me han alejado de este blog, puesto que en el de La Famiglia y en el Tuenti he seguido publicando aunque con poco ritmo. Algunas de las cosas que diga aquí serán obviedades, me harán parecer snob, gilipollas, un flipao, un tontunel, un ñoño y demás apelativos cariñosos, pero es lo que hay. Quienes me conocéis y pasáis tiempo conmigo o mantenéis contacto frecuente conmigo ya sabréis lo que voy a comentar sin necesidad de leerlo, pero en cierto modo me siento obligado a explicar algo por la gente que me lee sin que yo lo sepa o quizás hasta sin conocerme.

Vayamos al grano. Hay una clave básica para que yo escriba, tengo que tener algo que me incite a una reflexión profunda. Me explico, algo así como algún tipo de reto mental basado en la comprensión de una persona, períodos de máxima observación de detalles (salir a pasear solo y sólo para fijarme profundamente en detalles de las calles que normalmente no observamos, ¿habéis pasado alguna vez por la calle Gran Capitán? Yo tampoco lo había hecho hasta hace poco y para mí fue un momento que me hizo reflexionar mucho u ¿os habéis sentado en un banco sólo a mirar la expresión corporal de la gente o todo lo que pasa a vuestro alrededor en un momento?) o simple rayada mental propia de un veinteañero. Mucha gente denomina esto como "tener algo que te haga estar jodido" y ya decía Lechowsky que "donde duele inspira", pues más o menos eso necesito para escribir. Ahora estoy volviendo a escribir mucho, atravieso una etapa de observación minuciosa, pero he estado bastante tiempo desconectado de mí mismo.

Otra de las claves es mi entorno social, varios colegas míos han afrontado dificultades ahora y como supongo que es comprensible, he preferido dedicar parte de mi tiempo a ellos en vez de invertirlo en escribir. Aparte, la gente que me inspira, gracias a las conversaciones profundas que mantenemos, anda liada con exámenes y demás trámites académicos. A todo esto es necesario añadir que ha habido varias fiestas, cumpleaños, reencuentros, visitas a amigos que ya casi eran desconocidos y simple desfase vacacional.

Y por último como clave que os voy a desvelar sobre mi ausencia de este blog, es que me cuesta mucho decidir qué publicar aquí. Es MI blog y eso lo hace especial, no colaboro con nadie aquí, no tengo ninguna responsabilidad real con este espacio pero siento la obligación de hacer una mayor criba de mis textos para este trocito de mí que para otros, intento publicar aquí cosas de extensión superior a las de otros medios que uso y con unas líneas más concretas (aquí hasta uso personajes con identidad). Soy mucho menos críptico aquí que en otras plataformas y tiendo a menos oscurantismo, cuento historias que tienen menos que ver conmigo, soy capaz de hacer hablar a gente que no soy yo y todo eso requiere un mayor esfuerzo.

En fin, seguiría escribiendo sobre tonterías así, pero temo aburrir y haberme excedido ya en palabrería barata.

Un cordial saludo,

Miguelo.

3 comentarios:

Prometeo dijo...

Cuánta puta palabrería barata, jodido cabrón. De todas formas, casi siempre he pensado que es mejor, si no estás convencido de publicar nada, no publicar nada, aunque ¿qué es mejor, el silencio o la mierda? Será el silencio, pero yo lo tengo claro. Por cierto, en Salamanca vivía en la calle Gran Capitán e iba a un colegio del mismo nombre.

Alba dijo...

Yo sí pedí explicaciones tú.

Iósiv dijo...

Hermano.