Me he encontrado hoy un cuaderno de cuando tenía doce o trece años y jugaba a ser poeta. Con la morriña me he decidido a publicar aquí uno de los poemas de aquel entonces tal cual aparece en el cuaderno.
El tiempo no pasa,
resbala por las calles,
aullando a luna de brasa,
carcomiendo sus pañales.
Mis huesos podridos
comenzaron a fallar
al morir aquel niño
ahogado en su callar.
Quiero y no puedo
volver del olvido,
soy trovador cuerdo,
soñador de sueño herido.
Si no hay consuelo,
no hay daño.
Si no quedan duelos
no hay muerte este año.
Te odio,
reloj,
mides mi destino,
muerto estarías mejor.
Quemar este cuaderno,
que no callarán campanadas,
no es posible con fuego
ni con bocas calladas,
que es el cuerno
que tocan las palabras.
Ellos sesgan el cuello
de quien ama salvarlas.
Minutos en vuelo
borran hojas aladas,
quietas en el suelo.
Segundos son balas,
las voces el pueblo,
décimas metralla.
¿Quién muere? preguntas,
ojalá ese sicario,
con todas sus culpas,
cace al calendario.
Ya somos arena
movida por el viento,
no ha sido pena,
ha sido el tiempo.
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viernes, 2 de agosto de 2013
miércoles, 9 de mayo de 2012
Y no para nunca
El corcel cetrino del muerto
cabalga la cara del vivo,
dejando surcos en el cuerpo
que no son años de vino,
si no arrugas de viejo.
El corcel cetrino del muerto
corre a estrellarse en el alba
donde nace, temprano, un sol hueco
que con frío calienta las almas.
El corcel cetrino del muerto
pisa con sus cascos el camino.
Con sólo un ojo va, como tuerto.
El corcel cetrino del muerto
hace ganancia de río revuelto.
El corcel cetrino del muerto.
martes, 17 de abril de 2012
Mi Novia
Es un homenaje sin más.
Muerta en la melodía,
punto por punto se va
la novia que yo quería.
Escondida en su tumba está,
ordenando, a la luz del día
con fiera voz, como de matar,
la novia que yo quería.
Ya nada puede ocultar
el llanto y las greguerías
que el viento derramará
por la novia que yo quería.
No os dejéis equivocar,
no os creáis que fue mía
aquella que visteis matar,
la novia que yo quería.
Ligero y profundo sueño,
estoy, a la vez, despierto.
Bailando va, y sin dueño,
la novia a la que yo quiero.
Muerta en la melodía,
punto por punto se va
la novia que yo quería.
Escondida en su tumba está,
ordenando, a la luz del día
con fiera voz, como de matar,
la novia que yo quería.
Ya nada puede ocultar
el llanto y las greguerías
que el viento derramará
por la novia que yo quería.
No os dejéis equivocar,
no os creáis que fue mía
aquella que visteis matar,
la novia que yo quería.
Ligero y profundo sueño,
estoy, a la vez, despierto.
Bailando va, y sin dueño,
la novia a la que yo quiero.
miércoles, 4 de marzo de 2009
A fin de cuentas, no somos profesionales
Noble e ilustre caballero,
con estos versos quiero
que entienda a que me refiero.
No soy poeta,
no soy escritor,
no soy Arteta,
no soy cantor.
Quedan mil finuras
que pulir
en mis escrituras.
Muchos años aún,
muchos fallos aún,
muchas tildes por poner,
muchas cosas he de ver.
Alabanzas inmerecidas pues,
espero que entienda
que esto es lo que es.
con estos versos quiero
que entienda a que me refiero.
No soy poeta,
no soy escritor,
no soy Arteta,
no soy cantor.
Quedan mil finuras
que pulir
en mis escrituras.
Muchos años aún,
muchos fallos aún,
muchas tildes por poner,
muchas cosas he de ver.
Alabanzas inmerecidas pues,
espero que entienda
que esto es lo que es.
A Borrega y sus alabanzas inmerecidas
miércoles, 21 de enero de 2009
Recuerdos de libreta vieja
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