Todo ha comenzado en el punto en el que he visto en tus ojos una esfera blanca en cada pupila y dentro de ella una imagen como vista a través de la mirilla de una puerta. Era una silueta en negro, más alargada de lo que es en realidad, cuando me he dado cuenta de que esa silueta era yo, he sentido la necesidad de irme y así lo he hecho.
Mi camino ha comenzado cerca del gran horno, pasando por en frente de la enorme muralla que nos separa de los ricos y nos acerca a sus carruajes, hasta hay recipientes a los pies de este muro para recoger la mierda de sus caballos, pero ahora debían estar vacíandolos. A esto le ha seguido una funeraria temporal, el taller de un inventor diabólico y por último, la tienda del buhonero donde las plantas dan frutos de caramelo.
Continué decidido hacia mi destino y me topé con la posada donde los caminantes derrumbados aguardan alguien que les lleve a casa plácidamente. Me concentré para no detenerme allí, pero un anciano me sacó de mi ensimismamiento preguntando por la posada Foro Griego, ni idea, no suelo fijarme en los nombres de las posadas. Seguí avanzando hasta superar el Paso del Cabaret, con sus estandartes y su foso. Llegué a la puerta del boticario tras pasar por la garita del alistador oficial (alístate y verás mundo, decían), me detuve y olfateé el aire cargado de especias.
Un caballero negro se aproxima altanero, el trote de su caballo y la erguida pose del mancebo que lo cabalga me asquean, sucios orgullosos. Ahora viene el mejor punto de todo el viaje, una biblioteca de cosas raras, abandonada ya hace tiempo bajo la falsa promesa de una mejora imposible, qué viejos recuerdos, qué reliquias me aguardan en casa que salieron de allí, qué tiempos aquellos. Adelante, una posada que ahora que me fijo es por la que preguntaba el anciano, debo estar senil; al otro lado la modernidad que invade el antiguo camino. El cadáver de un monstruo alado aguarda pisoteado en el suelo. Están llegado bienes a la posada, pero no entiendo por qué están tan envueltos. Qué caos, de repente un carro surge de la pared, casi me mata, huyo, un anciano me impide el paso y he de hacer piruetas para no matarnos. Ya más calmado miro al edificio añejo de enfrente, me da pena que tuvieran que irse de allí todas esas madres con sus hijos aunque nunca las conocí.
Tomaré el atajo de siempre, pero hoy lo tomo con gusto. Cuanta gente besándose de repente, ¿se acerca el fin del mundo? ¿Qué hay de nuevo, vieja? Dos gitanos tratan de venderle un perro pulgoso a un viejo, el viejo mira sus dientes, aconsejo no comprar, el viejo compra. La placita de los vendedores de muertos, sus ataúdes compartidos, un caminito lleno de tabernas, un centro de sabiduria, otro atajo, la casa de los cartógrafos, alquimistas y por fin llego a Ítaca.
- ¡Hola mamilu!
miércoles, 30 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
Un tirso florido
Se abrió el telón y Marzo hizo su aparición, galante, engalanado, con voz de hiedras y madreselvas. Los jóvenes han comenzado a cortarse el pelo y sus flores se abren para entrada de capullos. Dejemos que caiga el mito sobre un lecho de pechos desnudos, lluvias de vino blanco, correazos en el culo y allí donde flota todo lo que está inventado, hundamos un barco en llamas lleno de ideas. Aguas venideras desde nubes plañideras, quién te iba a decir que el regaliz de tu boca se volvería dulce, que esnifarías el polen de mil flores, en un descapotable con el Sol de copiloto. Marzo primavera de ropas ligeras, miradas que florecen donde muchachos desnudos fallecen. Tanto zángano que no sabe ni puede libar y tanta abeja que menea coqueta su cintura.
Música, risas que se escapan en un velo de sonrisas, lágrimas que se escapan entre sábanas revueltas y no penséis que son de llanto o de dolor, ni de espanto, sólo de calor. ¿Habéis visto al niño de acero que se hizo sólido? Un tiro en la sien, mil, los tiros y las sienes, son cienes, campos de centeno centenarios, aquí estamos somos varios entre ovarios que germinan un Marzo florido.
Os he visto bien, entre cervezas y guarrerías con vino. Dragones en la selva, acorazados Potemkin, 34 horas de viaje y todo se vuelve de color de labios. Echando de menos a todos aquellos que están a kilómetros pero no se han ido nunca, hoy somos la espora que viaja a vuestras ventanas, posada en el alféizar musitando letanías, da igual que no entendamos. Baila, písame la boca, quítale las arrugas a mi masa gris, hazme entontecer, hazte de noche a cualquier hora del día, bésame, babéame el pecho, ponle las arrugas a mi cara, hazme poeta, hazte de día después de cualquier noche, fóllame, golpéame las rodillas, quítale la anchura a mis hombros, hazme preso, hazte cárcel libertina.
Vino Marzo con un tirso lleno de flores, lo clavó en el suelo frente a mí, posó sus manos de ramas sobre mi cabeza y estalló llenándolo todo de pétalos color sangre y semen.
Música, risas que se escapan en un velo de sonrisas, lágrimas que se escapan entre sábanas revueltas y no penséis que son de llanto o de dolor, ni de espanto, sólo de calor. ¿Habéis visto al niño de acero que se hizo sólido? Un tiro en la sien, mil, los tiros y las sienes, son cienes, campos de centeno centenarios, aquí estamos somos varios entre ovarios que germinan un Marzo florido.
Os he visto bien, entre cervezas y guarrerías con vino. Dragones en la selva, acorazados Potemkin, 34 horas de viaje y todo se vuelve de color de labios. Echando de menos a todos aquellos que están a kilómetros pero no se han ido nunca, hoy somos la espora que viaja a vuestras ventanas, posada en el alféizar musitando letanías, da igual que no entendamos. Baila, písame la boca, quítale las arrugas a mi masa gris, hazme entontecer, hazte de noche a cualquier hora del día, bésame, babéame el pecho, ponle las arrugas a mi cara, hazme poeta, hazte de día después de cualquier noche, fóllame, golpéame las rodillas, quítale la anchura a mis hombros, hazme preso, hazte cárcel libertina.
Vino Marzo con un tirso lleno de flores, lo clavó en el suelo frente a mí, posó sus manos de ramas sobre mi cabeza y estalló llenándolo todo de pétalos color sangre y semen.
domingo, 6 de febrero de 2011
Febrero
El trozo de mierda salpicó más de un culo al caer. Ya no sabemos como huir y realmente no sé si podemos. Cada uno tenemos un laberinto con Minotauro incluido, cada uno sigue el cordel a su manera: él se para en cada cruce y se pierde, liando el cordel, haciéndolo inservible, a veces creo que quiere perderse allí para siempre, pero luego es la mejor plañidera; ella o mejor dicho ellas o quizás algunas y otras no o yo que sé si nadie sabe, siguen el cordel a su ritmo y cortan y unen a su antojo, sabedoras de que el Minotauro caerá a sus pies sin complicaciones, ansioso como está, dominado por su parte de toro, parece que les gusta, pero luego también son buenas plañideras que acaban cayendo en el juego del semihumano; tú simplemente pasas por allí, de un modo casi turístico, abriendo mucho la boca ante las maravillosas desgracias que el laberinto te ofrece y sacando alguna foto ocasional y yo sigo el cordel meticulosamente, sin prisa pero sin pausa, deshaciendo enredos que me impiden avanzar tranquilo, sin prestar demasiada atención a lo que ocurre en los pasillos, pero siendo inevitablemente arañado por sus habitantes.
Soy un guerrero de causas que sólo a mí me importan, si mi trozo de mundo no gira, hay que seguir sacando mierda, pico y pala. Luego no se luchar bien por mí mismo. Complejo de herramienta otra vez, una vez más. Perder el interés y dejarse vencer por la apatía, que intenten desfibrilarte y no reaccionar al calambre. Yo sigo en mi burbuja, asomándome al balcón para ver las estrellas sin telescopio y luego tirarme en la hierba, pero no me dejan.
Febrero, maldito febrero. He aprendido a odiarte según has ido repitiéndote en mi vida. Siempre traes la tormenta, el rayo, el fuego y eres un mes de invierno frío, solitario y oscuro, que te jodan.
Soy un guerrero de causas que sólo a mí me importan, si mi trozo de mundo no gira, hay que seguir sacando mierda, pico y pala. Luego no se luchar bien por mí mismo. Complejo de herramienta otra vez, una vez más. Perder el interés y dejarse vencer por la apatía, que intenten desfibrilarte y no reaccionar al calambre. Yo sigo en mi burbuja, asomándome al balcón para ver las estrellas sin telescopio y luego tirarme en la hierba, pero no me dejan.
Febrero, maldito febrero. He aprendido a odiarte según has ido repitiéndote en mi vida. Siempre traes la tormenta, el rayo, el fuego y eres un mes de invierno frío, solitario y oscuro, que te jodan.
martes, 1 de febrero de 2011
Nadie las ha pedido, pero aún así, explicaciones
Hoy no voy a publicar aquí nada de "literatura", simplemente voy a comentaros algunos de los motivos que me han alejado de este blog, puesto que en el de La Famiglia y en el Tuenti he seguido publicando aunque con poco ritmo. Algunas de las cosas que diga aquí serán obviedades, me harán parecer snob, gilipollas, un flipao, un tontunel, un ñoño y demás apelativos cariñosos, pero es lo que hay. Quienes me conocéis y pasáis tiempo conmigo o mantenéis contacto frecuente conmigo ya sabréis lo que voy a comentar sin necesidad de leerlo, pero en cierto modo me siento obligado a explicar algo por la gente que me lee sin que yo lo sepa o quizás hasta sin conocerme.
Vayamos al grano. Hay una clave básica para que yo escriba, tengo que tener algo que me incite a una reflexión profunda. Me explico, algo así como algún tipo de reto mental basado en la comprensión de una persona, períodos de máxima observación de detalles (salir a pasear solo y sólo para fijarme profundamente en detalles de las calles que normalmente no observamos, ¿habéis pasado alguna vez por la calle Gran Capitán? Yo tampoco lo había hecho hasta hace poco y para mí fue un momento que me hizo reflexionar mucho u ¿os habéis sentado en un banco sólo a mirar la expresión corporal de la gente o todo lo que pasa a vuestro alrededor en un momento?) o simple rayada mental propia de un veinteañero. Mucha gente denomina esto como "tener algo que te haga estar jodido" y ya decía Lechowsky que "donde duele inspira", pues más o menos eso necesito para escribir. Ahora estoy volviendo a escribir mucho, atravieso una etapa de observación minuciosa, pero he estado bastante tiempo desconectado de mí mismo.
Otra de las claves es mi entorno social, varios colegas míos han afrontado dificultades ahora y como supongo que es comprensible, he preferido dedicar parte de mi tiempo a ellos en vez de invertirlo en escribir. Aparte, la gente que me inspira, gracias a las conversaciones profundas que mantenemos, anda liada con exámenes y demás trámites académicos. A todo esto es necesario añadir que ha habido varias fiestas, cumpleaños, reencuentros, visitas a amigos que ya casi eran desconocidos y simple desfase vacacional.
Y por último como clave que os voy a desvelar sobre mi ausencia de este blog, es que me cuesta mucho decidir qué publicar aquí. Es MI blog y eso lo hace especial, no colaboro con nadie aquí, no tengo ninguna responsabilidad real con este espacio pero siento la obligación de hacer una mayor criba de mis textos para este trocito de mí que para otros, intento publicar aquí cosas de extensión superior a las de otros medios que uso y con unas líneas más concretas (aquí hasta uso personajes con identidad). Soy mucho menos críptico aquí que en otras plataformas y tiendo a menos oscurantismo, cuento historias que tienen menos que ver conmigo, soy capaz de hacer hablar a gente que no soy yo y todo eso requiere un mayor esfuerzo.
En fin, seguiría escribiendo sobre tonterías así, pero temo aburrir y haberme excedido ya en palabrería barata.
Un cordial saludo,
Miguelo.
Vayamos al grano. Hay una clave básica para que yo escriba, tengo que tener algo que me incite a una reflexión profunda. Me explico, algo así como algún tipo de reto mental basado en la comprensión de una persona, períodos de máxima observación de detalles (salir a pasear solo y sólo para fijarme profundamente en detalles de las calles que normalmente no observamos, ¿habéis pasado alguna vez por la calle Gran Capitán? Yo tampoco lo había hecho hasta hace poco y para mí fue un momento que me hizo reflexionar mucho u ¿os habéis sentado en un banco sólo a mirar la expresión corporal de la gente o todo lo que pasa a vuestro alrededor en un momento?) o simple rayada mental propia de un veinteañero. Mucha gente denomina esto como "tener algo que te haga estar jodido" y ya decía Lechowsky que "donde duele inspira", pues más o menos eso necesito para escribir. Ahora estoy volviendo a escribir mucho, atravieso una etapa de observación minuciosa, pero he estado bastante tiempo desconectado de mí mismo.
Otra de las claves es mi entorno social, varios colegas míos han afrontado dificultades ahora y como supongo que es comprensible, he preferido dedicar parte de mi tiempo a ellos en vez de invertirlo en escribir. Aparte, la gente que me inspira, gracias a las conversaciones profundas que mantenemos, anda liada con exámenes y demás trámites académicos. A todo esto es necesario añadir que ha habido varias fiestas, cumpleaños, reencuentros, visitas a amigos que ya casi eran desconocidos y simple desfase vacacional.
Y por último como clave que os voy a desvelar sobre mi ausencia de este blog, es que me cuesta mucho decidir qué publicar aquí. Es MI blog y eso lo hace especial, no colaboro con nadie aquí, no tengo ninguna responsabilidad real con este espacio pero siento la obligación de hacer una mayor criba de mis textos para este trocito de mí que para otros, intento publicar aquí cosas de extensión superior a las de otros medios que uso y con unas líneas más concretas (aquí hasta uso personajes con identidad). Soy mucho menos críptico aquí que en otras plataformas y tiendo a menos oscurantismo, cuento historias que tienen menos que ver conmigo, soy capaz de hacer hablar a gente que no soy yo y todo eso requiere un mayor esfuerzo.
En fin, seguiría escribiendo sobre tonterías así, pero temo aburrir y haberme excedido ya en palabrería barata.
Un cordial saludo,
Miguelo.
viernes, 19 de noviembre de 2010
"El Intocable"
Hay un rumor extranjero que trae nuevas de viejos amores modernos cuyos detalles están grabados en madera de una forma indescifrable y tenuemente perdurable. Ahí se cuentan las andanzas de "El Intocable", alguien a quien ya nadie conoce pero del que alguien habla cuando nadie escucha. Su historia conocida está compuesta de millones de retazos, como un caleidoscopio gigante, pequeñas lentejuelas brillantes, cada una con algo que contar, aunque sólo quienes allí las dejaron saben a ciencia cierta ese algo.
Allá por el año 1942, "El Intocable" se enamoró de Sara Tancredi, una pelirroja con el pelo del color de Italia, de donde era oriundo su anterior amor: Pipo, que resultó ser de una sola opción sexual, cosas de fetos y gametos. Por desgracia, Sara Tancredi le abandonó por culpa de un nuevo hombre antiguo, Michael Sorela, que hizo su aparición estelar en torno a 500 ó 600 meses después. Sara Tancredi, desolada por su fracaso matrimonial, pidió ayuda a su amiga Luza, que habitaba un cuadrado perfectamente delineado en el centro de un pinar al que se llegaba por un sendero con curvas de hasta 400 o 2000 grados.
Se cree que una tal Lola tomó parte activa de su vida y cobró más importancia que nadie en esta crónica, pero es algo que aún está por confirmar.
Muchos estudiosos han abandonado sus trabajos junto a las inscripciones, mecidos por la locura, aunque la mayoría los retoman durante unos años para acabar ocultándolos después de por vida.
No contaré más, en parte porque no sé y en parte porque no debo, sólo añadiré que todos tenemos dentro un "El Intocable" que bebe de Sara Tancredi y a veces se fía más de Pipo que de Lola. A todos nos ha sabido la boca a lágrimas de Michael Sorela y por eso hemos tenido que calmar a Luza y hacerle más caso a Lola, que al final es la que manda o estás muerto, la auténtica "Intocable".
Allá por el año 1942, "El Intocable" se enamoró de Sara Tancredi, una pelirroja con el pelo del color de Italia, de donde era oriundo su anterior amor: Pipo, que resultó ser de una sola opción sexual, cosas de fetos y gametos. Por desgracia, Sara Tancredi le abandonó por culpa de un nuevo hombre antiguo, Michael Sorela, que hizo su aparición estelar en torno a 500 ó 600 meses después. Sara Tancredi, desolada por su fracaso matrimonial, pidió ayuda a su amiga Luza, que habitaba un cuadrado perfectamente delineado en el centro de un pinar al que se llegaba por un sendero con curvas de hasta 400 o 2000 grados.
Se cree que una tal Lola tomó parte activa de su vida y cobró más importancia que nadie en esta crónica, pero es algo que aún está por confirmar.
Muchos estudiosos han abandonado sus trabajos junto a las inscripciones, mecidos por la locura, aunque la mayoría los retoman durante unos años para acabar ocultándolos después de por vida.
No contaré más, en parte porque no sé y en parte porque no debo, sólo añadiré que todos tenemos dentro un "El Intocable" que bebe de Sara Tancredi y a veces se fía más de Pipo que de Lola. A todos nos ha sabido la boca a lágrimas de Michael Sorela y por eso hemos tenido que calmar a Luza y hacerle más caso a Lola, que al final es la que manda o estás muerto, la auténtica "Intocable".
domingo, 31 de octubre de 2010
CC Riders
Éramos chicos malos, chicos duros, tormentas de humo con lluvias de alcohol, camisas de flores, gafas oscuras para la noche y ojeras para el sol, cerrando bares que tenían la verja ya echada, abriendo piernas que juraron no volver a abrirse a un hijo puta, cosiendo el cuerpo y la cara de tíos mierda con aguja e hilo del tamaño de un puño. Nuestra vida de aventuras nocturnas pasaba a cámara lenta con movimientos veloces y estruendosas guitarras de bandas como los Tiki Phantoms. Ritmos lentos para vivir rápido, semicorcheas para follar lento.
Parecíamos la inspiración de Tarantino, sureños problemáticos que manejan el cotarro entre mil líos, tiros, puños, drogas, conversaciones inteligentes, pero nosotros siempre salíamos victoriosos. Hemos abordado licorerías, estancos y a esas tías tan macizas del cuarto. Hemos saltado muros huyendo de la policía, hemos reventado coches forzando cada uno de sus caballos hasta la extenuación. Hemos sido peligrosos y buenos invitadores. Hemos brindado una vez por cada litro del Nilo. Hemos sido amados y temidos hasta por nuestros padres.
Fuimos los mejores y en nuestro albúm personal lo seguimos siendo, pero ya ha pasado nuestro tiempo, hemos cogido nuestra harley y hemos corrido flanqueados por nubes de polvo del desierto hacia un horizonte conjunto pero por separado. Allá donde estéis, siempre que suene esa canción, brindaré por vosotros y por aquellos tiempos.
Parecíamos la inspiración de Tarantino, sureños problemáticos que manejan el cotarro entre mil líos, tiros, puños, drogas, conversaciones inteligentes, pero nosotros siempre salíamos victoriosos. Hemos abordado licorerías, estancos y a esas tías tan macizas del cuarto. Hemos saltado muros huyendo de la policía, hemos reventado coches forzando cada uno de sus caballos hasta la extenuación. Hemos sido peligrosos y buenos invitadores. Hemos brindado una vez por cada litro del Nilo. Hemos sido amados y temidos hasta por nuestros padres.
Fuimos los mejores y en nuestro albúm personal lo seguimos siendo, pero ya ha pasado nuestro tiempo, hemos cogido nuestra harley y hemos corrido flanqueados por nubes de polvo del desierto hacia un horizonte conjunto pero por separado. Allá donde estéis, siempre que suene esa canción, brindaré por vosotros y por aquellos tiempos.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Canciones de Blanqui 2
Buenas de nuevo amigos de esta sección. Una vez más mi madre alegra nuestra casa con sus cantinelas y esta vez os lo traigo por partida doble.
Primero, para abrir boca un poco de música klezmer festiva que mi madre interpreta:
Primero, para abrir boca un poco de música klezmer festiva que mi madre interpreta:
Y luego un hit de ayer y de hoy del que toda la gente de mi generación y generaciones cercanas se acuerda de vez en cuando:
Sí, ya se que esto hace a mi madre sumar puntos para ser la mejor madre del mundo, pero no le hacen falta más puntos, hace mucho ya que es la mejor.
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